viernes, 30 de julio de 2010

Yo no era Militar.

Porfirio Díaz me respetó porque como no era yo militar, nunca creyó que yo era capaz de tomar las armas. Yo comprendía que esa era mi única defensa y sin recurrir a medios hipócritas logré que se arraigara más en su espíritu esa idea. Lo curioso es que al principio de la campaña política, la mayor parte de la nación creía lo mismo y me consideraba un utopista, porque se imaginaban que yo creía en la eficacia absoluta del voto público para luchar contra el General Díaz. Sin embargo, yo comprendía que a Díaz sólo se le podría derrocar por medio de las armas y que para hacer una revolución era indispensable la campaña democrática, porque ésta prepararía a la opinión pública y justificaría el levantamiento armado.

Fragmento de la carta de Francisco I. Madero al
periodista William Randolph Hearst.
Ciudad Juárez, 25 de abril de 1911.413

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