viernes, 30 de julio de 2010
El espiritismo llevó a Francisco I. Madero a promover la revolución mexicana de 1910
La filosofía espiritista fue determinante en la formación político-democrática del iniciador de la Revolución Mexicana de 1910, Francisco I. Madero, afirmaron Alejandro Fernández Solsona y Manuel Guerra de Luna, director y guionista, respectivamente, del documental histórico 1910. La revolución espírita, película documental dilmado en 16 mm.
\"Madero era heredero de una de las grandes familias ricas del régimen porfiriano. Era un burgués al que no le faltaba nada y que podía haberse dedicado a una vida cómoda y con grandes lujos. Pero el espiritismo lo ayudó a ser mejor persona y a involucrarse en los problemas políticos y sociales de los demás y así emprender una revolución\", comentó Fernández Solsona.
En entrevista conjunta con Guerra de Luna -productor y coautor del guión junto con Alejandro Rosas Robles- el realizador dijo que La revolución espírita tiene como principal virtud ofrecer una versión integral del \"lado humano del Apóstol de la Democracia. La parte menos conocida de su biografía y la más desdeñada por los historiadores que sólo se han ocupado de la fase política de Madero\".
Cuatro años de arduas investigaciones sobre la vertiente espiritista del promotor revolucionario en su natal Parras, en San Pedro de las Colonias, en el desierto de Coahuila, México, la ex cárcel de Lecumberri, el Castillo de Chapultepec, el Palacio Nacional, París y Versalles vertieron en \"un interesante e importante documento histórico que todos los mexicanos deberían conocer\".
La indagatoria de Guerra de Luna y Fernández Solsona incluyó la captura de puntos de vista multidisciplinarios y científicamente calificados por sicólogos, siquiatras, sociólogos, antropólogos e historiadores, entre otros especialistas, para situar en un contexto de análisis objetivo la relación de Madero con la filosofía espírita.
Los autores visitaron lo mismo el rancho Australia, donde el Apóstol culminó su formación espírita parcamente en el desierto de Coahuila ¿la travesía duró siete horas en automóvil moderno-, que la librería parisina donde el entonces joven estudiante preparatoriano adquirió los libros de Alan Kardek para instruirse en la doctrina espírita, la tumba de éste y la Escuela de Altos Estudios Comerciales de Versalles.
\"Fue en París donde entró en contacto con esta filosofía. Una primera etapa de instrucción teórica concluyó en Francia. La segunda se dio en Coahuila, cuando advierte que es medium lector y entra en contacto con su hermano Raúl ¿carnal y espiritual-, quien había fallecido años antes. Luego conoce al hermano José, quien induce al estudio de los postulados democráticos y cívicos\".
\"El hermano José es quien le hace saber que es un hombre escogido para cumplir una importante misión en la Tierra y quien lo induce a escribir en 1908 La sucesión presidencial en el rancho Australia. Es entonces cuando Madero entra a la política activa, participa en las elecciones y es encarcelado por Porfirio Díaz en San Luis Potosí, hecho que lo lleva a la lucha armada con un plan revolucionario\", explicó Guerra de Luna.
La determinación de recurrir a las armas, abundó el guionista, no fue fácil porque Madero se halló entre su vocación innata humanista y pacifista y el uso de la confrontación como última instancia para enfrentar al dictador Díaz.
Asumió esta última opción gracias a la lectura del pasaje en que el dios indio Krishna convence a Arjuna, el héroe de la gran novela mítica de la India, Baghavad Gita, de enfrentar a sus hermanos pandavas en aras de un bien social y político superior.
\"Con base en este argumento filosófico, Madero se embarcó en la guerra civil, se enfrentó a su propia familia, a la clase oligárquica porfiriana y desató un movimiento revolucionario que se extendió por casi dos décadas para beneficio de México. En esta tercera etapa a Madero no le importó desafiar afectos e intereses, porque estaba convencido de la procedencia moral y política de sus actos, inducidos ciertamente por la filosofía espirita\", agregó por su parte Fernández Solsona.
La película -con música original, arreglos y ejecución de Gerardo Australia con 14 temas con duraciones de entre 31 segundos y siete minutos- fue filmada en Coahuila, México y París. Dura 40 minutos, de los cuales 31 son textos nuevos y sólo 9 proceden de cintas documentales. El pietaje integral dura siete horas con abundantes entrevistas, fotos y reproducciones retocadas.
\"El documental ofrece una imagen cercana de la vida íntima de Madero. Un héroe cívico que se involucró en la lucha política en busca del bien de los mexicanos, de la democracia y que nunca pretendió el poder por el poder mismo ni la riqueza\", coincidieron finalmente Guerra de Luna y Fernández, quienes en una primera presentación del texto fílmico, el 15 de junio en el Alcázar de Chapultepec, reunieron a 500 personas y en fecha próxima promoverán la difusión de 1910. La revolución espírita en formato DVD en la televisión, universidades, preparatorias, librerías y ciclos de conferencias.
Autor/Redactor: CONACULTA
Editor: Manuel Zavala y Alonso
El Plan de San Luis, la verdadera historia.
Confinado en San Luis Potosí, Madero intentó por todos los medios legales, la anulación de las elecciones, sin embargo, el Congreso ratificó el triunfo de Porfirio Díaz. En los primeros días de octubre de 1910, Madero se fugó de la ciudad y logró llegar a San Antonio Texas. Había optado por seguir el camino de las armas.
Una vez instalado comenzó a presidir diversas reuniones con los otros exiliados. Los principales líderes de los movimientos locales lo acompañaban en el destierro: Juan Sánchez Azcona, Federico González Garza, Gustavo Madero, Camilo Arriaga, Roque Estrada, Luis Aguirre Benavides, Aquiles Serdán, entre muchos otros.
El cuartel general de los futuros revolucionarios se estableció en la casa Hutchins, donde se había instalado Madero con algunos de sus familiares. Durante las siguientes semanas fue el centro de operaciones. Cada exiliado tenía sus propias responsabilidades. Madero se encargaba de la compra y transporte de armas, otros planeaban la estrategia militar, algunos más escribían artículos para la prensa local tratando de justificar el movimiento que estaba por iniciar.
Entre el 20 y el 23 de octubre de 1910, Madero, Sánchez Azcona, Federico González Garza, Enrique Bordes Mangel y Roque Estrada se reunieron para darle forma a la idea revolucionaria. De las extenuantes sesiones nació un borrador de documento que fue discutido varios días más.
Algunos maderistas señalaban que el documento debía contener reformas, un proyecto político integral y algunas iniciativas de leyes, que antes de iniciar la revolución se planteara un programa de gobierno. Sin embargo, durante la última sesión y para evitar mayor pérdida de tiempo, Madero fue muy claro: “Este no es un cuerpo de leyes, simplemente es un llamado a las armas; las reformas se realizarán a través del Congreso de la Unión”.
La noche del 26 al 27 de octubre Madero aprobó la versión definitiva del plan revolucionario. A las dos de la mañana, Sánchez Azcona y Bordes Mangel salieron de la casa Hutchins con el documento en mano rumbo a la imprenta del Alamo donde ya los esperaba Paulino Martínez. Ellos mismos se encargaron de la impresión.
El documento se dio a conocer con el nombre de Plan de San Luis. En sus líneas quedó establecido que todos los mexicanos debían tomar las armas a partir de las 6 de la tarde del domingo 20 de noviembre de 1910.
Comenzó de inmediato la distribución y los preparativos finales. Cada uno de los exiliados debía regresar a su lugar de origen a informar a otros correligionarios lo que había dispuesto la junta revolucionaria en San Antonio. En las siguientes semanas, el plan fue distribuido por todo el país de manera clandestina. Ya nadie podía detener al movimiento armado.
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Yo no era Militar.
Porfirio Díaz me respetó porque como no era yo militar, nunca creyó que yo era capaz de tomar las armas. Yo comprendía que esa era mi única defensa y sin recurrir a medios hipócritas logré que se arraigara más en su espíritu esa idea. Lo curioso es que al principio de la campaña política, la mayor parte de la nación creía lo mismo y me consideraba un utopista, porque se imaginaban que yo creía en la eficacia absoluta del voto público para luchar contra el General Díaz. Sin embargo, yo comprendía que a Díaz sólo se le podría derrocar por medio de las armas y que para hacer una revolución era indispensable la campaña democrática, porque ésta prepararía a la opinión pública y justificaría el levantamiento armado.
Fragmento de la carta de Francisco I. Madero al
periodista William Randolph Hearst.
Ciudad Juárez, 25 de abril de 1911.413
Fragmento de la carta de Francisco I. Madero al
periodista William Randolph Hearst.
Ciudad Juárez, 25 de abril de 1911.413
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